domingo, 9 de septiembre de 2012

reflexiones de un alma que pide la revancha

Porque el alma no descansa, porque está en lucha constante, porque no haya la victoria ansiada, porque ya no le teme ni a la muerte......

Y es así como vive este alma, en contradicción constante entre razón y corazón, mordisqueando la efímera felicidad que sólo aparece de visita en períodos inesperados.
Tengo el alma cansada, aturdida y embalsamada.....
continua decepción.....
Aquel pequeño escudo que utilizaba en la guerra, forjado a medida de mi propio corazón, que latía protegido bajo el potente acero invencible, se perdió entre los restos de algún recuerdo, se desintegró en cenizas y ahora me presento desprotegida a merced de las laceraciones gratuitas ofrecidas por el desprecio y el desagradecimiento....
constante destrucción.....

Lágrimas invisibles que imposibles de empapar oxidan la esperanza y la alegría de este alma que aún pide la revancha, que se atormenta en un incesante subir y bajar hasta y desde los picos más altos de su recóndito yo, esperando tal vez, que exista una justicia universal y terrenal que lo reconforte en su cansancio y su dolor.
Lágrimas visibles que sólo limpian unos ojos que quisieran saberse cerrados, porque no brillan, no hablan, no tienen color.
 
Musas de nostalgia y anhelos, de bruma y tristeza, dirigen mis
palabras en un intento por descongestionar el alma, el cerebro, el corazón...
Musas que se maquillan con colores de guerra y lanzan en morado y rojo un mundo de hastío y desilusión, bramando las historias que en su mente se filtran día a día, clamando por un cambio, buscando sueños, enfrentándose a la razón.
Un alma que se retuerce eléctrica y arrítmicamente en un espacio tan pequeño que la ahoga, la aprisiona, la acorrala, la desinfla de energía. Es amargo ahora su sabor.
Revancha por la vida desahuciada, deseada, necesitada, revancha por propia decisión.

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