Salomé es una mujer joven que arrastra el peso de varias vidas peleando por la justicia, la sinceridad y el amor verdadero. Es una mujer de grandes y profundos ojos oscuros que se clavan directos en los ojos de sus interlocutores, intentando penetrar en la mente humana, (ese infinito planeta...), perdiéndose en cientos de ocasiones por sus propios derroteros psicológicos.
Es deslenguada y lanza tacos en todo momento, mientras escupe verdades tajantes y a veces hirientes, directas y sin rodeos, porque así son las verdades, dulces unas veces, dolorosas la mayoría...

Una oradora de punzantes palabras adornadas de ironía, sabiéndose capaz de sacar los colores al más fanfarrón del lugar, que llega con su espolón levantado y creyendo que será capaz de cortar cabezas.....no, perdona, eso es la especialidad de Salomé!
Es la dama en la calle y la puta en la cama, que siente vergüenza ajena por esas que se regalan a desconocidos sólo por apuntarse una muesca más en su revolver de zafiedad, que prefieren degradarse y no valorarse como debieran, mostrando sin pudor sartas de carne y hormonas como si de un mercado de ganado se tratara. La mujer no debe privarse de nada, pero no debe jamás regalarse de forma vulgar; lejos de resultar atractivo, provoca arcadas.
Salomé es una luchadora consciente de sus limitaciones en la batalla y que afronta su condición humana, dejándose caer a veces para poder volver con más fuerza, sin amedrentarse ante las dificultades y concediendo otra oportunidad al contrincante para enseñarlo a doblegarse cuando es justo que así sea y aprender ella misma de los errores cometidos para no transformarse en un pésimo ser vivo.
Es la que llora desesperadamente cuando su corazón se ahoga y la que ríe estrepitosamente para desentumecer el alma, la que levanta la voz cuando siente cólera y guarda silencio cuando se siente defraudada, la que prefiere una caricia a un palabrerío inocuo, la que sufre en voz baja y estalla clamando respuestas, la que trasquila a su ganado pero lo defiende hasta la muerte, la que sonríe levemente mientras afila su daga, para cuando haga falta usarla.....
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