No era habitual en ella y sin embargo aquel día, tras un largo rato escuchando una algarabía que apuntaba a un trágico desenlace, no pudo evitar acercarse al rincón oscuro que se prolongaba al final de la calle, sobrecogida y curiosa, y asomó la cabeza discretamente para evitar ser descubierta, mientras quedaba horrorizada por la escena que ante sí se presentaba....
Aquella mujer se erígia firme, de frente a un hombre, con la mirada clavada y la boca cerrada, sus manos inertes a ambos lados del cuerpo no mostraban actividad alguna y solo el aire de la furia que ante ella se hayaba removía su cabello largo y fino.
No decía nada, no hacía nada más que observar a su interlocutor, si es que así pudiera considerarsele, que embriagado de furia escupía insultos y vejaciones como si de una metralleta vocal se tratara: "pedazo de mierda, miserable, cucaracha, hija de la gran puta, te borraré como a un escupitajo, zorra, puta de mierda, eres puta escoria y un triste cacho de carne, huelo tu pestilencia como una carroña, cancer, ruin, apestas patética, asquerosa, canalla resentida, vete a tomar por el culo, venenosa, arrogante, tonta del culo, lastre, inutil, hiena, quiero ver como te mueres, eres una basura, te odio...!!!!!!!
No cesaba el bombardeo y de pronto, ante la impertérrita mujer, y tras un espacio de tiempo demasiado largo como para que cualquier otra persona hubiera soportado semejante escena, el soplo de furia se ´fue desvaneciendo y tras vomitar toda la ira que su cuerpo alcanzaba a acumular, el hombre cayó desplomado sobre un charco de frustración y vacío, y, allí mismo, en tan solo un segundo, murió.....
La mujer, ante el estupor de su observadora, se agachó dulcemente y con una suave caricia se despidió: "te perdono" y sin más gesto en su rostro, con calma y firmemente, inició su camino y poco a poco, entre la bruma de la noche se disipó para siempre, sin más angustia, sin rencor....

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