¿Qué más da si estoy o no?
¿Qué más da si vivo o muero?
¿Qué más da luchar que huir?
¿Qué más da llorar que reir?...
En realidad creo que da igual, a veces caes al abismo de tus propias mazmorras, autoculpándote de las malas experiencias que vives, creyendo que mereces el sufrimiento y el dolor, entonces guardas silencio y te dejas llevar....
Dejas que asomen los sentimientos de inferioridad y los complejos, te retuerces en el charco de lodo que creas en un segundo y sólo sientes a tu alrededor eso, acumulas basura emocional para la que no han fabricado limpiadores superpotentes que todo lo eliminan y te conviertes en el espectro desfigurado de alguien que creías grande....pero, ¿qué más da?
En ese intervalo en el que todo es mierda, nada importa, las mentiras, los desprecios, los insultos y las podredumbres del alma humana se convierten en tus únicos acompañantes y te vuelves oscuro, vacío, dejas que vuelva a tí el frío, regresas a la atlántida, el lugar del que en realidad crees que nunca debiste salir, allí te encontrabas rodeado de gélidos muros de aristas afiladas que evitaban el acceso a ningún ser que no fueras tú mismo, así que estabas a salvo de los ataques, lo único que te regía era un mero afán de supervivencia, aunque fuera allí, en el frío....
Pero un día saliste a la superficie, y ahora, ¿qué?¿cual es tu defensa?¿cual es tu protección?¿cómo se lucha en tierra árida de verdades y seca de compasión?y ¿cómo se gana el combate contra la traición, el despecho y la inmundicia...?¿cómo se estrangula a la tristeza y a las pesadillas del corazón?¿cómo se aplican las reglas de este juego que es la vida?
Yo no lo sé, sigo intentándolo, y mi alma sigue pidiendo la revancha, mi corazón quiere sentirse a reventar de plenitud y mi mente busca serenidad, y por si acaso no lo logro, siempre me quedará pensar: y,¿qué más da?


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